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Puerto Escondido: crónica de septiembre de 2015

Cuando se publicó Puerto Escondido yo era una completa desconocida que no tenía ni idea del mundo editorial ni literario. Me dijeron que periodistas de Barcelona y Madrid asistirían a la presentación del libro en Cantabria, y pensé que sería algo habitual.
Con el tiempo, comprendí que aquella expectación y despliegue de prensa era extraordinario.
Acaban de actualizar en Onda Cero esta crónica de aquel primer encuentro, realizada por Asun, periodista fantástica y muy profesional: me ha asombrado la fidelidad y certeza de toda la crónica. Aquí os la dejo, pues lo que sucedió aquél día es lo que ella cuenta.
Feliz jornada, marineros!

Onda Cero. Crónica Puerto Escondido

RECORRIDO POR LOS PARAJES DE ‘PUERTO ESCONDIDO’

María Oruña: “El paisaje forma parte de los personajes”

Puerto Escondido es una novela escrita a raíz de una sensación generada por un paisaje. Siguiendo la carretera que une Ubiarco y Suances se accede a la playa de Santa Justa. Un paraje agreste de acantilados que rodean una ermita, tan fascinante como aterrador. Allí ocurrió el crimen real que da pie a esta novela. De la mano de María Oruñarecorremos los mismos lugares que ella escogió para situar la acción y a sus protagonistas.

Asun Salvador | @asalvadorglez | Fotos: Daniel Dicenta Herrera | Cantabria | Actualizado el 18/07/2018 a las 17:51 horas

Los parajes que inspiraron ‘Puerto escondido’, el libro de María Oruña

Playa de Santa Justa, una de las localizaciones de 'Puerto escondido', de María Oruña
Playa de Santa Justa, una de las localizaciones de ‘Puerto escondido’, de María Oruña / Daniel Dicenta Herrera
Villa Marina y faro de SuancesPuerto Escondido arranca en Suances, en un caserón conocido como “Villa Marina”. María, la autora, pasó periodos de su infancia cerca de ese lugar: “Viña Mar y Sol” en la realidad. “Siempre me llamó la atención la cabaña que hay junto a la casona y empecé a especular”, relata. Por eso situó el comienzo de la novela en ese punto, en el momento en el que Oliver Gordon, un joven inglés de ascendencia española, hereda de su madre el caserón y decide trasladarse a él.

En el transcurso de las obras de remodelación, se producirá un macabro hallazgo: entre los muros del sótano, aparece el cadáver de un bebé momificado. El suceso desencadenará toda la ola de crímenes con los que, a partir de ahí, se encontrará el lector, así como una investigación trepidante que se nos narra en tercera persona y en pretérito perfecto simple al tiempo que una segunda voz, misteriosa y sugestiva, nos habla directamente, en tiempo verbal presente.

Paradójicamente, esa segunda voz trasladará al lector al pasado, para contar los hechos y desgracias que sucedieron a la familia de Jana durante la guerra civil, siendo ella una niña. ¿En qué punto y por qué confluyen ambos relatos? Una de las claves la tiene el paisaje. Para Oruña, “el paisaje no es un personaje pero sí forma parte de los personajes”, les imprime carácter. “Tengo mucho cuidado cuando describo según qué paisaje, qué personajes están allí”, precisa.

Santillana del Mar

Este es un lugar que ha fascinado a escritores de tanto poso literario “como Pérez Galdós”, recuerda María Oruña. “Es como si en él se hubiese detenido el tiempo”. Sin un minuto que perder, en un recorrido casi frenético por sus calles, emulamos los pasos que darán dos de los protagonistas de la obra, Oliver Gordon y la teniente de la Guardia Civil Valentina Redondo, en busca de respuestas que les ayuden a resolver el caso.

Por supuesto, en el libro no es casual ni la forma en la que llegan al pueblo, ni aun la música que escuchan. Son pistas que la autora ofrece al lector, como también lo son las citas literarias, filosóficas y cinematográficas que encabezan varios capítulos, algunas referidas a la muerte, al diablo o al propio proceso indagatorio para llegar hasta la verdad.

“Me pareció muy divertido dar pistas silenciosas y ver si el lector entrenado iba pillando lo que yo le dejaba por el camino. Por supuesto, nada es al azar. Todos los personajes y todo lo que va a pasar en ese capítulo concreto tienen que ver con ese texto que yo pongo ahí”, añade.

Iniciamos nuestro recorrido por Santillana en el Parador, en la parte alta del pueblo. Muy cerca se sitúa el Ayuntamiento, con su fachada sobria, que casi invita más a la reflexión que a imaginar misterios. Pero la sensación será fugaz. Enseguida iniciamos el descenso por calles estrechas que nos trasladan, por su apariencia y aparejos, a tiempos más oscuros.

De camino al Monasterio de las Clarisas, salen al paso frases talladas en las paredes como si nosotros mismos fuésemos partícipes de una gymkana esotérica. Al llegar, un cartel invita a afinar el paladar: “Repostería Hermanas Clarisas”. Basta con aguardar un rato en la sala del torno para ver colmada la expectativa. El trámite será rápido y reconfortante, en nuestro caso.

Después de eso, volvemos al exterior. Según avanzamos en el paseo, curioseamos lo que albergan los pequeños zaguanes del pueblo, en otro tiempo garajes para los carros y hoy tiendas de productos típicos. Y elucubramos sobre los grandes escudos que coronan las casonas, como el de los hombrones con sus dos militares bigotudos, testimonio histórico del patrimonio y la estirpe de sus antiguos habitantes: “si el yelmo miraba hacia la derecha, el morador era hijo legítimo; si miraba hacia la izquierda, era bastardo”, aclara José Antonio Inguanzo, que hoy regenta “Casa Quevedo”, emblema de Santillana por sus sobaos y parada obligada por lo arquitectónico y por su importancia en el libro, que no desvelaremos al lector.

Frente a este edificio, se sitúa el antiguo lavadero del pueblo: “de pequeña me gustaba pasear hasta aquí, siempre fue mi zona favorita”, confiesa María. Delante de él, se nos descubre un túnel techado que invita a entrar. Al fondo, se abre otro de esos puertos escondidos no exento de sorpresas, en el que conviven en extraño maridaje el apacible olor a menta del patio trasero de una casa abandonada con el óxido del jardín de los horrores que componen los aparatos que pueblan el patio contiguo, el del Museo de la Tortura. Para recobrar el sosiego, visitamos un monumento más: la Colegiata de Santa Juliana con su claustro románico.

Playa y acantilados de Santa Justa

De vuelta a Suances por la comarcal CA-351, llegamos a la playa de Santa Justa, coronada por las ruinas de San Telmo. El acantilado sirve apenas de cobijo a una ermita, que es la que da nombre a la playa y que sufre los embates próximos del mar que en ese punto rompe con violencia. El día se nos pone lluvioso y ventoso. Será la ciclogénesis.

“La fiereza de este lugar es lo más representativo de algunos de los personajes principales de la novela, como son Clara y Jana”, sentencia María.

La imagen es imponente y rotunda y genera sensaciones contradictorias. Es un escenario magnético. Uno puede intuir, casi nada más llegar, que esconde secretos truculentos. Esa intuición fue la que llevó a la propia autora a iniciar una investigación a través de la que descubrió el crimen real germen de la novela, y que se desarrolló en estos acantilados, en los que hasta 2006 se levantaba una casa que hoy ya no existe: el asesinato de un “señorito” a manos de su ama de llaves quien, despechada, lo mató y descuartizó, introdujo los restos en un saco y los arrojó al mar.

Así lo cuentan las gentes del lugar y así lo conoció María por boca de su abuela. “Este hecho me hizo cuestionar e investigar las coordenadas sociales y culturales de aquella joven”. Para ello, Oruña desplegó un exhaustivo y meticuloso trabajo de documentación a través de libros y de quienes todavía viven y recuerdan historias de la guerra civil y de aquel suceso, ocurrido en 1953. Por este método, llego a conocer hasta los tacos y expresiones de la época que están reflejados en la novela. El relato está plagado, además, de detalles forenses que deben su rigor a las consultas que la autora cursó a la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, a la Unidad Orgánica de la Policía Judicial y al Instituto de Medicina Legal de Cantabria.

La visita finaliza aquí pero el viaje literario continúa. María Oruña trabaja ya en una segunda parte, que también transcurre en Cantabria y en la que de nuevo aparecerá Oliver Gordon. Y hasta aquí podemos contar.

 

Tercera edición de UN LUGAR A DONDE IR, de bolsillo

El 2°libro de la serie de LOS LIBROS DEL PUERTO ESCONDIDO también procede a reeditarse por parte de BOOKET, por lo que «Un lugar a donde ir» ya acumula 2 ediciones de Destino, una de Círculo de Lectores (con casi 20.000 ejemplares vendidos) y tres con Booket. Esta tercera reedición ha sido necesaria en el mismo mes en el que se había hecho la segunda, dada la gran demanda por parte de los lectores.

La temática de esta novela, inusual para un libro de misterio, nos propone un increíble viaje en el tiempo y nos tienta a adentrarnos en cuevas milenarias de mano de arqueólogos asombrosos. Todos los personajes tendrán una motivación vital concreta, y el propio lector se cuestionará, inevitablemente, la suya propia y hacia qué lugar dirige sus pasos.

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Donde Fuimos Invencibles, 4°edición

A tan solo cuatro meses desde su publicación, Donde Fuimos Invencibles vuelve a editarse, sumando ya 40.000 lectores.

Los lectores destacan, a través de las redes sociales, el interesantísimo debate intelectual entre el profesor Machín (la razón) y el cazafantasmas Christian Valle (la fe), además de la trama de investigación y el componente metaliterario que supone la inserción de la novela «El ladrón de olas» dentro el libro. El conjunto, difícil de etiquetar o clasificar, está obteniendo un rotundo éxito entre la crítica especializada y los lectores.

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Diario Montañés-Entrevista a María Oruña

***Nueva entrevista a María Oruña. Os dejamos aquí el link de prensa: María Oruña-Nueva entrevista D. Montañés

«La novela negra triunfa porque controla el mal»

María Oruña, en el acantilado de Punta Ballota, en Suances. :: dm/
María Oruña, en el acantilado de Punta Ballota, en Suances. :: dm 

María Oruña utiliza Cantabria, tierra de sus abuelos y a la que vuelve en cuanto puede, como escenario para el desarrollo de sus tres novelas de misterio

MARIANA CORESSantander
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María Oruña (Vigo, 1976) empezó a escribir sin tener mucha fe en que a alguien más allá de su familia le pudiera interesar, mientras ejercía como abogada. Aunque nació en Vigo, ciudad en la que vive, en Cantabria no se siente extraña. De pequeña visitaba Torrelavega, en donde vivían sus abuelos, y Suances, lugar en el que veraneaban. Allí sigue acudiendo siempre que puede y estos paisajes, junto a otros de la región, le han servido de inspiración paras su libros.

-Su última novela, ‘Donde fuimos invencibles’, así como las dos anteriores, están ambientada en Cantabria. ¿Es esta región más misteriosa que Galicia?

-¡Oh, no! Galicia es tan o más misteriosa que Cantabria. Pero ‘Puerto Escondido’, la primera novela de la serie, debía ser ambientada entre Suances, Comillas y Santillana porque recogía reflejos de un crimen real que había sucedido en la zona en el año 1953, y porque lo que se cuenta sobre guerra y postguerra civil española era muy localista, pertenecía a estos lugares. Después, las cuevas, un lugar a donde ir, con misterios navegando entre cavidades, arqueólogos y geólogos, debía de situarse en los complejos kársticos que me habían inspirado. ¡Es verdad que Cantabria dispone de la mayor densidad de cuevas por metro cuadrado del mundo! A la hora de escribir mi última novela no conozco otro lugar como el Palacio del Amo, en Suances, su escenario principal. Además, la protagonista, Valentina, es teniente de una sección que difícilmente podría trasladar en su integridad a otro lugar.

-Su protagonista es una teniente muy especial, cuadriculada y algo controladora. ¿Hay algo de ella en usted?

-Siempre digo que no, pero analizándolo con perspectiva confieso que es posible. Soy una persona muy organizada y me gusta tener todo bajo control: plan A, B y C, por si acaso. Pero no tengo trastornos obsesivos compulsivos. Menos mal.

-Abogada y escritora. ¿Cómo surge lo uno y lo otro?

-Soy abogada sin vocación alguna. Podía haber estudiado Psicología perfectamente. Terminé ejerciendo durante unos diez años. Ser escritora nunca había estado entre mis planes ni aspiraciones. La clave está en tener algo que contar. Lo primero que escribí, que autopubliqué, fue un libro sobre acoso laboral. Después, habiendo sido ya madre, decidí rescatar aquello que me contaba mi abuela sobre cómo se vivía en Cantabria en su época. Me daba rabia que todo aquello se perdiese en el olvido. Pero mientras escribía, de verdad, pensaba que aquello sólo lo leería mi hijo cuando creciese, como un legado. Decidí probar suerte y buscar agencia literaria. Sabía que para alguien como yo, sin experiencia en el mundo editorial, sin padrino y sin contactos, era casi imposible. Pero tras muchos meses de negativas por fin conseguí que alguien me leyese.

«Es triste que algunas escritoras utilicen las siglas antes del apellido»

-En una de las presentaciones de su libro dijo que quería indagar sobre lo que había después de la muerte, si existían los fantasmas. ¿Lo cree?

-No, no creo en los fantasmas. Sin embargo, en ‘Donde Fuimos Invencibles’ procuré utilizar un tono neutro y respetuoso con la ciencia y la fe. De forma independiente a cómo se resuelve el misterio principal del Palacio del Amo, mi posicionamiento y el de la propia voz narrativa de la novela no es radical. Se admite que no tenemos en nuestras manos todas las respuestas ni todas las formulas de la química, la ciencia y el conocimiento. Hoy comprendemos cosas que hace sólo cien años eran magia, misterio y leyenda. Quién sabe qué sabremos de nosotros mismos dentro de otro siglo.

-La novela negra está de moda. ¿Por qué gusta tanto?

-Quizás este tipo de novela triunfa porque es una forma de controlar el mal. De tenerlo a raya. Normalmente hay un crimen que resolver, un malvado que atrapar, un hecho oscuro que comprender. Pero al terminar, estas novelas suelen tener una suerte de equilibrio, un principio de justicia. Comprendemos qué ha pasado, por qué y para qué, y casi siempre el malo es descubierto y paga su culpa. De todos modos, para ser justos, yo no escribo novela negra, al menos no purista. Quizás lo mío es más la novela de misterio, enigma, ‘thriller’. Incluso a mí misma me resulta difícil etiquetarme.

-Hay un ‘boom’ de mujeres escritoras en este género. Sin embargo, el mundo literario sigue siendo mayoritariamente masculino.

-Y los lectores, en su mayoría, femeninos. Todo es cuestión de hábitos: la lectura, la aceptación de que una buena historia pueda ser contada tanto por una mano femenina como por una masculina. Confieso que me molesta bastante cuando se habla de ‘femme noir’, al que yo rebautizo como ‘blandengue noir’. Cuidado, porque los estereotipos nos reducen y, además, son extraordinariamente aburridos. Es triste que en el siglo XXI algunas escritoras sigan utilizando siglas antes de su apellido para que, de entrada, no se las identifique como mujeres.

«Tenía que rescatar lo que me contaba mi abuelo sobre cómo se vivía en Cantabria en su época»

-Durante el pregón de las fiestas de Comillas que ofreció el fin de semana pasado habló también de cómo le gustaba la gente de esta localidad. En sus libros, además de reflejar los paisajes de Cantabria, ¿hay algo de su gente?

-Claro. Es más, en mi caso, el paisaje no es otro personaje más, como suele decirse. El paisaje forma parte de los personajes de carne y hueso: el tipo de bromas, de carácter, de gastronomía, de costumbres. Mis novelas no son sólo de Cantabria; son hijas del norte, hijas del mar, y el carácter de su gente está en ellas.

– ¿Dónde podemos tomar las mejores rabas, entre Comillas y Suances?

-¡Caray, vaya compromiso! Tengo que decir que las mejores rabas que he comido en mi vida son las que hace mi abuela, y ella las reboza siempre con sifón. Pero en el mesón Las Ruedas, de Torrelavega, las bordan.

-¿Dónde se duerme mejor, en Vigo o en Suances?

-Vigo y Suances tienen su historia conmigo y nos pertenecemos, los adoro, pero lo que queda son las personas, no los lugares. Si cierro los ojos y busco los mejores recuerdos de mi vida, nunca estaba sola. ¿A vosotros no os pasa lo mismo? Pensadlo: cerrar los ojos y recordad.

Todo Literatura: reseña de Donde Fuimos Invencibles

Os dejamos aquí la última reseña de Donde Fuimos Invencibles, que ya va por su tercera edición desde su publicación en abril de 2.018.

Enlace directo Todo Literatura-Donde Fuimos Invencibles

donde-fuimos-invencibles“Donde fuimos invencibles”, de María Oruña

Donde fuimos invencibles” es la tercera entrega de saga “Puerto escondido” que comenzó en el año 2015 y que se desarrolla por territorio cántabro de la mano de la teniente Valentina Redondo y su equipo.

Enfrentarse a un libro de María Oruña es un reto a nuestra inteligencia y sagacidad. La escritora gallega, de ancestros cántabros, siempre nos propone la resolución de enigmas con un componente mistérico y paranormal. En esta ocasión, nos introduce en un antiguo palacio donde se suceden una serie de fenómenos extraños: un juke box que se pone en marcha sin que nadie lo accione, la aparición de un fantasma por los jardines, etc.

Estos acontecimientos, los suele tratar María Oruña de una manera muy original y descreída, aunque como buena gallega, no puede por menos que relatarlos. En ese sentido, la mansión donde se desarrolla gran parte de la trama tiene un aire gótico de castillo escocés, la lluvia está siempre presente tanto en uno como en otro sitio. En esta ocasión, se ha inspirado en un palacio real de la villa cántabra de Suances que, en la actualidad, está medio abandonado.

Su nueva novela es bastante inclasificable. Podría ser una novela policiaca, de misterio, parapsicológica o un thriller, aunque yo me decanto más por una novela del estilo de Agatha Christie. Escritora, que estoy seguro, le encanta a María Oruña, solo que su escritura tiene un tamiz más moderno y tecnológico, donde la ciencia forense juega un papel determinante para la resolución de los crímenes que se producen en ese palacio que ella ha remozado en su libro.

En esta ocasión, ha reducido el equipo de trabajo de la teniente Redondo, mandando de vacaciones a dos de sus integrantes, pero dejando a sus componentes más representativos y efectivos. Quizá haya sido para que otros protagonistas entren en liza y den más colorido a esta historia que parte de la infancia del dueño de ese palacio, Carlos Green, y que se desarrolla en tres escenarios distintos del pasado y del presente.

Donde fuimos invencibles” se desarrolla en tres espacios distintos. El primero es el que protagoniza Redondo con la investigación de unos asesinatos en el palacio del Amo, la segunda es la novela que está escribiendo Carlos Green, en primera persona, sobre los veranos de su infancia y juventud que pasó en Suances y la tercera es la que protagonizan el profesor Machín y su alumno Christian Valle, experto en psicofonías y en todo lo relacionado con el mundo parapsicólogo. Machín es un científico escéptico que encuentra soluciones lógicas a todo acto presuntamente inexplicable, Valle es un conocido bloguero de lo oculto que intenta de todas formas demostrar que hay cosas que no vemos pero que están aquí conviviendo con nosotros.

Con este juego de tramas, María Oruña consigue mantener nuestra atención en las diversas ramificaciones de su relato, que según va avanzando la novela van confluyendo en una única trama donde todos los protagonistas se juntan para encontrar una explicación a los hechos inusuales del palacio, tanto paranormales como criminales que se van sucediendo en el desarrollo de la novela que sí tiene una estructura de thriller. Al final de muchos capítulos nos quedamos con la intriga en la punta de nuestros dedos, lo que nos hace pasar las páginas con la mayor velocidad posible.

María Oruña va creciendo como escritora y cada vez se propone más retos que superar. En esta ocasión, mantiene la intriga de manera creciente y juega más con una literatura de calado. No sólo nos quiere entretener, sino que quiere que el lector se planteé ciertas preguntas como la que deja caer en el título de la novela. Invencibilidad va unida a juventud. Ese tiempo en que nos creemos que lo podemos todo, por desgracia a muchos se nos ha pasado y solo nos queda leer a la autora viguesa para recordar nuestros tiempos mejores, esos que ella parece no va a perder nunca.

Página 2- TVE – Entrevista a María Oruña

El programa Página 2 de TVE ha ido hasta Suances, Cantabria, para entrevistar a María Oruña en el escenario principal de su última novela, Donde Fuimos Invencibles.

Os dejamos aquí el link del programa completo y el vídeo de la entrevista (don’t panic, cuando le deis al PLAY la imagen será horizontal):

Entrevista María Oruña-Página 2

Programa completo: Página 2- Entrevista a María Oruña

 

 

 

María Oruña, pregonera en las Fiestas de Comillas (Cantabria) el 13 de julio de 2.018

María Oruña será la encargada de dar el pregón para el inicio de las Fiestas de Comillas el próximo 13 de julio de 2.018. Además, el sábado 14 de julio, a las 12:30h, hará una presentación de su último trabajo, Donde Fuimos Invencibles, en el Centro Cultural de la villa, “El Espolón”.

Si estáis interesados en el programa de las fiestas, podéis verlo detallado en el siguiente enlace: Fiestas Comillas 2.018

El pregón de María Oruña está disponible así mismo en el enlace facilitado, pero podéis leerlo aquí mismo:

El carisma es algo difícil de explicar. Algunas personas, sin ser apenas conscientes de ello, disponen de ese imán potente que logra que su presencia no pase inadvertida, que sus palabras no se olviden, que su mirada perdure en la memoria.

Y existen lugares, pocos, que disponen también de este don natural, logrando que el viajero se detenga, que el investigador se maraville, que el veraneante se enamore, que todos regresen al menos una vez, aunque tengan que hacerlo cerrando los ojos y recordando.

Comillas dispone de este duende, que se muestra poco a poco, envolvente y acogedor. Primero, su costa. La fuerza, el dominio azul del mar cantábrico. Las miradas limpias y las manos fuertes de pescadores y marineros. Después, el suave verde de sus prados, que invitan irremediablemente a pasear. La fiereza de los acantilados, que se contemplan con mudo asombro y respeto. Los suelos empedrados y las viejas casonas señoriales, que hablan en silencio de otros tiempos.

Recuerdo haber paseado por las calles de Comillas de niña. Había algo en el ambiente, en el aire, que se me colaba dentro sin que yo me diese cuenta. La memoria juega conmigo y sólo me permite rescatar algunos gestos, algunas imágenes sin contexto sólido; pero atesoro un instante que ha permanecido desde mi infancia: un amanecer estival, regresando a Galicia por la costa. Una niña de once años observa desde el asiento trasero de un coche cómo se aproxima a Comillas. La villa todavía duerme, pero la niña descubre vida por todas partes. Un camping, unos amigos que aún regresan de fiesta, unas persianas que se abren. Y un enorme ángel sobre un cementerio. Cada vez más cerca, cada vez más imponente. El gesto del ángel era concentrado, como si lo hubiesen inmortalizado cuando iba a hacer algo importante. ¿Qué sería? ¿Y por qué llevaba aquella larguísima espada, que estaba a punto de alzar? ¿Sería un espíritu celeste bueno o uno sin piedad, que se movía por pura furia? En aquel instante supe que Comillas tenía una historia, no sabía cuál, que merecía ser contada.

Muchos años más tarde regresé a este eje de belleza asentado sobre tres colinas. El lugar había cambiado porque yo ya no era la misma. Comprendí la mirada del ángel, observé la felicidad despreocupada de los veraneantes, disfruté la amabilidad de los comillanos, soñé sus calles y escribí una historia. En ella, Comillas y otras villas cántabras se contaban como un Puerto Escondido, un lugar al que acudir cuando necesitase un refugio y en el que pudiese permanecer aunque estuviese a miles de kilómetros de distancia, sabiendo de la potencia de los recuerdos, de la fortaleza de los apegos no impuestos.

Hoy, cuando aquella historia llena de misterio ya ha llegado a miles de personas de todo el mundo, comprendo que gran parte de su impacto, de su magia, no residía únicamente en la necesidad que todos tenemos de un refugio, de un lugar que nos de calma y seguridad. El duende de la historia estaba también aquí, en Comillas, y en vosotros, sus vecinos y amigos. Cuántos lectores, venidos de todos los puntos de España, de Suiza, Francia, Canadá, Sudamérica, Alemania… cuántos me han escrito y me han dicho que han visitado esta villa, recorrido las localizaciones de mis historias y han comprendido por qué sólo podían ser contadas dentro de este marco único, inspirador y lleno de carisma.

Vosotros, comillanos, sois la magia de Comillas. Que sepáis valorarla, redescubrirla a diario, disfrutarla y ver en ella el refugio cálido y maternal que otros, en la distancia, sólo sueñan.

Que toméis las calles en estas fiestas, que las disfrutéis con alegría y ¡Que viva Comillas y que vivan las fiestas del Cristo de Comillas!!!!

Entrevista en Página 2, de TVE. Emisión el 3/07/2018 a las 21:20h

Si os apetece ver el Palacio del Amo por dentro y presenciar mi charla con Óscar López sobre #DondeFuimosInvencibles, este martes 3 de julio a las 21:20h os espero en el programa de TVE Página2 , en la 2.

Los que no podáis verlo en directo, lo tendréis disponible a la carta en la web del programa.
Para mí fue un placer el encuentro. Gracias a Óscar y al equipo por su cercanía, su profesionalidad y amabilidad.

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